Por: José Tomás Cruz Varela para Aragón Liberal

Años atrás, nadie cuestionaria la existencia y necesidad de los llamados "sindicatos de clase" como organizaciones encargadas de la defensa de los trabajadores, ejercer su representación y prestarles todo tipo de asesoramiento y orientación en sus relaciones con los empresarios, contribuyendo con sus cuotas de afiliados a la financiación y mantenimiento de los mismos. 

Tal planteamiento guarda escasa relación con el aparato en que se han transformado las centrales sindicales con su compleja burocracia, unido a las considerables subvenciones que reciben del Gobierno del PSOE.

Dichos sindicatos, aunque se nieguen a admitirlo, se han quedado anclados en el pasado , reos de moldes ideológicos totalmente superados por el cambio social. Con niveles de afiliación mínimos proporcionalmente, la penetración en ciertos sectores de la actividad económica es ridúcula. La liturgia de las manifestaciones, pancartas, consignas y mítines con discursos amenazantes, son muestras de inmadurez e infantil debilidad que responden a una actitud desnortada  y que demanda urgentemente nuevos planteaminetos más afines a los tiempos que corren.

En segundo lugar, plantear en momentos tan inoportunos la celebración de una "huelga general" para el próximo 29 de septiembre, convocada con más de tres meses de antelación, constituye una auténtica aberración que nada soluciona ni a nadie beneficia. Los sindicatos tratan de justificarse, pero con su mermado poder de convocatoria, corren el peligro de cosechar un sonado fracaso que deteriore todavia más su maltrecho prestigio, si bien es cierto que la sociedad está muy quemada y eso puede convertirse en apoyo.

El total desacuerdo de Gobierno, Sindicatos y Empresarios han colocado al trabajador, ignorante de los motivos de tanto enfrentamiento, en una dimensión personal que le precipita al vacio.  El egoismo y la intransigencia de los implicados en la negociación solo han logrado incrementar el paro y desamparo en que se encuentran los trabajadores españoles

Son muchos los paises que estan soportanto una crisis económica similar a la nuestra tal como es el caso de EE.UU., Inglaterra, Irlanda, Grecia, etc., pero curiosamente, todos ellos mantienen una tasa de paro que supone menos de la mitad que la nuestra. De donde se deduce que el problema no es exlusivamente la economia, sino el padecer una legislación laboral encorsetada e instalada en el pasado, que defienden los sindicatos a ultranza e impide adaptarse a la realidad actual.

Los sindicatos son conscientes que cuanto más se descentralicen las negociaciones entre empresarios y trabajadores, va a suponerles una pérdida de poder muy considerable, algo a lo que no estan dispuestos a renunciar, si bien, el mantener esa influencia e intervencionismo, a base de obsoletos y demagógicos discursos, tarde o temprano les  abocará al fracaso.

En definitiva, lo más triste, es que la pantomima del 29-S, nada o muy poco va a aportar en favor de empresarios y trabajadores, muchos de los cuales, necesitados del salario de ese dia, se verán obligados a prescindir de él por la presencia de los piquetes; lo que no le ociurrirá a los compañeros y compañeras "liberados"... ¡¡Que tristeza!!