¿Votar a UPyD?
Por: Miguel Ángel Maestre en Aragon Liberal
Desde que se oyeron los primeros rumores sobre la posibilidad de que Rosa Díez estuviese maniobrando para formar un nuevo partido político, seguí con espectación todos sus movimientos.
Desde que se oyeron los primeros rumores sobre la posibilidad de que Rosa Díez estuviese maniobrando para formar un nuevo partido político, seguí con espectación todos sus movimientos. Durante semanas seguí muy de cerca los pasos de Basta Ya y la plataforma PRO, de la que nació lo que hoy conocemos como Unión Progreso y Democrácia.
Mi primera toma de contacto con la organización, siempre como espectador, fue la presentación que se hizo en Zaragoza, donde escuché atento qué programa o qué premisas defendía UPyD. Por aquellos días UPyD manejaba estadísticas que la acercaban a los cuatro diputados, lo que suponía un importante pellizco económico en subvenciones estatales. Como todos sabemos, el partido de Rosa Díez finalmente sólo obtuvo un diputado, lo que convirtió en agua de borrajas las espectativas de sus afiliados de contar con grupo parlamentario propio. Hoy las encuentas sí auguran los votos suficientes como para optener, a cuesta del PP, grupo parlamentario propio.
Lo curioso es que un buen número de votantes de UPyD vienen, no del voto de centro o centroizquierda del PP o votantes indecisos entre PP o PSOE, sino de la derecha sociológica, aquella que en palabras del periodista García Serrano "lleva muchos años proclamando aquello en lo que, de verdad, no cree y actuando como si deseara creerlo", por eso no dudan ahora en dar el voto a UPyD y desechar los valores que siempre han caracterizado a una derecha sociológica que cada día anda más perdida y que intenta justificar sus reacciones e impulsos en lo que hace o deja de hacer un Partido Popular al que nadie se atreve a poner remedio, si es que lo necesita o lo tiene.
Desde las últimas elecciones, cada vez son más los votantes del PP que muestran su intención de dar el voto al partido de Rosa Diéz -la de "ven y cuéntalo"- y el filósofo Sabater - el de "España me la suda"-. El principal motivo que esgrimen estos votantes es la debilidad del Partido Popular de Rajoy frente a las desigualdades autonómicas, el nacionalismo, la imposición lingüistica o el terrorismo, por poner algunos ejemplos. El equipo de Rajoy -que no se qué estadísticas maneja- está empeñado en mantener una imagen anbigüa ante las cuestiones anteriores, lo que hace a muchos votantes del PP dar su voto a Rosa Diéz premiando su claridad en el mensaje, un mensaje que tal vez no se plasme en medidas concretas, pero que es la respuesta que muchos españoles quieren oir y que el Partido Popular no es capaz de trasmitir. ¿Voto de castigo? Es posible. Personalmente, y lo he dicho hasta la saciedad, prefiero que el voto de castigo vaya a Rosa Díez, posible socio del PP en las instituciones que al PSOE o que se quede en casa viendo los toros desde la barrera. De lo malo malo, Rosa Díez coincide en las grandes cuestiones de Estado con el PP y no con el PSOE.
Ahora bien, ¿cómo podemos dar -o pedir- el voto a un partido político como UPyD cuando no es capaz de defender un principio tan básico como es la defensa de la dignidad humana desde su concepción hasta su muerte natural? No lo olvidemos, por mucho que vocifere el bufón de la radio de los obispos el partido de Rosa Diéz es abiertamente partidario tanto del aborto o la eutanasia como del adoctrinamiento laicista en las escuelas; mientras que en el PP aun quedan políticos de renombre que defienden la dignidad humana desde su concepción, sobre esta cuestión hace unos días Rajoy habló con más claridad que nunca declarando que "lo progresista es defender al más débil, el no nacido"; Dicho esto, insisto, ¿cómo podemos dar -o pedir- el voto para UPyD partidario del aborto, la eutanasia, EpC, etc?
Podría entender el voto, no ya de castigo, sino de conciencia y dignidad, para Alternativa Española, defensora a ultranza del principio indiscutible de la dignidad humana y, además, partidaria de limitar el poder a las autonomías, defender la libertad lingüistica, hacer frente al nacionalismo, poner fin al terrotismo... Entendería igualmente que desde la radio de los obispos, sus locutores insinuasen el voto para AES y no para UPyD. Pero la realidad es que no sólo se pide el voto a UPyD -con el único fin de hacer daño a Rajoy y el PP-, sino que se silencia, en nombre de la "sacroasanta libertad liberal", la voz de AES, patético.
Admiro la fidelidad que los votantes del PSOE guardan a su partido y su líder Zapatero, me asombra con que fortaleza y firmeza sobreviven sin despeinarse a todas y cada una de las continuas meteduras de pata, mentiras y tomaduras del pelo del Zapatero y su gobierno. No logro comprender como Zapatero logra incluso mantener el voto del socialismo más jacovino que podría ver en Rosa Díez una alternativa mucho más atractiva para ellos que para la derecha descontenta que por desgracia cada día es mayor.
El Partido Popular debería poner en una balanza si le conviene más perder votantes por la derecha que aventurarse a ganar, con poco éxito, votantes de una izquierda, que no lo es, y que parece estar contenta con el gobierno de Zapatero.
