Por: Juan Pontejos en Aragon Liberal


La riqueza, sinónimo de capital, según la define Adam Smith en su libro "La riqueza de las Naciones", publicado en 1776, es un "flujo constante de bienes". La definición es bastante exacta.

Para convertir en riqueza, cualquier "fuente" de ella, pongamos como ejemplos una mina de oro o un yacimiento de petróleo, primero es imprescindible descubrir estas fuentes, luego explotarlas, después elaborar los materiales extraídos y, por último, comercializarlos. Pero estas tareas no pueden realizarse sin una adecuada financiación o capital. Todo ello constituye un proceso de "creación" de riqueza pues ni el oro ni el petróleo nos sirven de nada en sus yacimientos hasta que son extraídos y elaborados convenientemente.

Son ejemplos simples. Porque la mayor parte de la riqueza se "crea" por procesos complejos. Desde los mas primitivos, como los agrícolas y ganaderos, hasta los mas modernos de las tecnologías de la información, pasando por los intermedios de las manufacturas mas diversas. Pero para todos ellos se necesitan mentes rectoras, manos ejecutoras y "capital".

La labor conjunta de todas esas tareas ejecutadas por una o mas personas constituyen el "sudor de tu frente" que nos anunció la Biblia y que, justamente, se merece una retribución adecuada a la cantidad y calidad del esfuerzo empleado por cada uno de los actores. Justa retribución que en correcta economía debe quedar para nuevas "inversiones" y es lo que constituye el capital.

Sin ese sudor creativo no se genera riqueza y la previamente acumulada en cualquier momento anterior, se irá destruyendo inexorablemente cuando no se renueva. Porque, a diferencia de la materia o de la energía, la riqueza si que se puede crear y es posible destruirla. Lo inteligente es no derrocharla y lo que sobre de los gastos de subsistencia sirva para realizar nuevas funciones de creación de mas riqueza. Con ello, y junto a ello, se debe cumplir una función social.

Eso no fue rechazado por Jesucristo. Pese a la opinión y manifestaciones de algunas personas religiosas que pretenden reprobarlo. Una prueba de ello la encontramos en Mateo 25, 14-30. "Un hombre al irse de viaje llamó a sus empleados y les dejó encargados de sus bienes … El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco … Su señor le dijo: Muy bien …te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu Señor". Similares apoyos a estas ideas los encontramos en varios parajes del Evangelio.

Demonizar sistemáticamente al capitalismo es marxismo puro. Y la Historia ha demostrado, sin lugar a ningún tipo de dudas, que ese marxismo ha sido siempre nefasto para las clases menos favorecidas. Aunque es agradable para ejercer envidiosos odios y muy favorable para las clases dirigentes socialistas de todos los tiempos, quienes a costa de los trabajadores han vivido con mas lujos que los mayores capitalistas.

Es notorio que con Felipe Gonzalez nació el NEOSOCIALISMO. Con esta nueva ideología, los mayores especuladores se hacen progresistas, lo que les supone ganancias billonarias. El Neosocialismo sigue desarrollandose con los gobiernos de Rodriguez Zapatero