Por: Humberto Vadillo en Aragon Liberal.es
El debate de ayer mostró más sobre la legislatura que termina de lo que Zapatero quisiera y quizá menos de lo que Rajoy necesita.
Si la pregunta fundamental que hemos de hacernos tras el debate de ayer es quién lo gano, la respuesta es que vovió a ganar Rajoy, que se impuso en cuatro de los cinco segmentos del debate aunque perdió el cierre final. Si lo que queremos saber es quien está en condiciones de gobernar...el debate fue escasito de propuestas pero el desconocimiento absoluto, casi sin lagunas, que mostró Zapatero de la economía simplemente asusta. El simple hecho de pretender crear dos millones de puestos de trabajo "la mitad de ellos para mujeres" y al mismo tiempo subir el salario mínimo es simplemente increible. Cualquier estudiante de segundo de económicas sabe que cuando se sube el salario mínimo se destruye empleo. Punto. Podrá molestarnos más o menos la existencia de la ley de la gravedad y es triste que ocasionalmente se caiga algún avión pero que el capitán engole la voz y arquee (más) las cejas jamás salvó a un avión con ambos motores en llamas. Por cierto, que alguien explique a Zapatero que los gobiernos no crean empleo, salvo para los amiguetes, como notablemente hace Chaves en Andalucía. Los empresarios crean empleo. Los gobiernos, particularmente los socialistas, poniendo trabas y cargando de impuestos a los empresarios, son muy buenos destruyendo empleo pero negados para crearlo.
Zapatero había venido más peleón que al debate anterior, ni siquiera sus botafumeiros mediáticos podrían haber maquillado otro revolcón como el que le propinó Rajoy el lunes pasado. Venía con la elcción aprendida y su único problema es que la lección es muy mala. El problema de repasar la legislatura zapaterí es que se descubré su esencial vacuidad. ¿Qué ha hecho Zapatero estos años? Nada. El problema de escuchar las propuestas de Zapatero para una eventual segunda legislatura es su banalidad. La banalidad del mal. ¿Qué piensa hacer Zapatero los próximos cuatro años? Nada...bueno.
Asi visto lo acaecido en los debates resulta ser una versión encapsulada pero perfectamente formada de la legislatura y aun la persona zapaterí. Un presidente huero de ideas, ayuno de talento y sobrado de malas artes pero que juega con el árbitro a favor (lamentable una Olga Viza a la que sólo faltó tirar ella los penaltis) y los periodístas comprados para hacer la crónica del día siguiente y transformar el fuera de juego en anticipación y en larguero la escuadra. Un Rajoy sólido pero demasiado correcto que se empeñó en sacar de nuevo a pasear a la niña bilingüe bastó para señalar sus carencias. La cuestión es si sus dardos atravesarán el cinturón de hierro de los medios gubernamentales que hoy proclaman a los cuatro vientos un triunfo de Zapatero en el que ni siquiera ellos creen.
Al final la pregunta fundamental va a resultar ser si los ciudadanos españoles preferirán creer a sus ojos que les muestran una economía en recesión, un gobierno en implosión y un presidente indigno o a unos medios de comunicación que se juegan mucho en las próximas elecciones y han decidido eliminar hasta la mínima pretensión de neutralidad.
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